Corrupciòn en Mèxico. opiniòn.

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 Julio Chàvez Monrtez.

México desde fuera, no se distingue mucho de Somalia, Sudán, Irak o Burkina Faso…

La estadística de la impunidad, de la inexistencia de administración de justicia alguna y la absoluta indefensión y vulnerabilidad de la población ante los peligros de la delincuencia rampante, abruma y sobrecoge.

¿Qué haría falta en primer lugar para que el gobierno pusiera orden y devolviera al pueblo un nivel mínimo aceptable de cotidianeidad normal?

Haría y hace falta un ingrediente básico: AUTORIDAD MORAL; predicar con el ejemplo.

Ahora que Margarita Zavala se ha lanzado como ave de rapiña a buscar la presidencia de México, pretendiendo volverse la Hilaria Clinton en versión totonaca, no puedo olvidar la aportación sustancial que hizo su marido a la corrupción que no amaina en nuestra patria:

Calderón abortó uno de los poquísimos proyectos rescatables del tonto Fox; el de la LEY DEL SERVICIO CIVIL DE CARRERA.

Calderón se opuso a dicha ley afirmando entre brindis y más brindis: “¿y luego, con esa ley, cómo le doy su hueso a mis cuates?”

 

¿Cómo puede combatir la corrupción y la impunidad un gobierno como el de Peña Nieto que se ha distinguido por el saqueo y la corrupción descarados, cuyo monumento inocultable es la dichosa “Casa Blanca de Las Lomas”?

A nadie le agrada el nivel de caos al que ha llevado la protesta creciente de los “trabajadores de la educación”; todo mundo quisiera ver que la ley se aplique a quienes están ocasionando tantas pérdidas al país.

Lo que no nos ponemos a pensar, es que los maestros son solamente un grupo de los muchísimos otros sectores inconformes por uno u otro motivo; uno más entre los millones de mexicanos que nada más no encuentran respuesta satisfactoria ni oportuna a sus reclamos.

¿Cuántas denuncias se encuentran en los ministerios públicos durmiendo el sueño eterno sin solución alguna?

¿Cuántos chivos expiatorios se pudren en las cárceles de México?

De todos los delitos que se cometen diariamente en México, ¿cuántos son castigados?

¿Cuántos años tarda el juicio más rápido imaginable en los tribunales mexicanos?

¿Cuánto cuesta la justicia gratuita que nos garantiza la desventurada constitución que el año que entra cumple 100 años de violaciones, parches, remiendos y burlas?

Uno de los temas principales de la llamada “Reforma Educativa” es el de la EVALUACIÓN DE LOS PROFESORES.

Yo estoy totalmente de acuerdo en que la costumbre nefasta de heredar las plazas del profesorado, es un auténtico horror que se traduce en camadas de nuevos burros cada generación que concluye sus “estudios”.

Estoy de acuerdo en que toda persona que aspire a desempeñarse como profesor, debería ser evaluada académicamente para acreditar su competencia profesional y el buen encargo de nuestros estudiantes bajo su guía.

Sin embargo, creo también “que todos hijos o todos entenados”; que los altos cargos de la Administración Pública tambien deberían conferirse únicamente a personas altamente capacitadas; cuanto y más que sus ingresos son equivalentes a muchos miles de salarios mínimos.

¿Qué empleo podría pretender Peña Nieto si hubiera tenido que ser evaluado previamente?

Peña Nieto no sería ni siquiera presidente municipal de San Pedro de los Saguaros; aquel pueblo perdido en mitad de la nada, en la película de “La Ley de Herodes”.

Desde luego que por jodidos que estemos, como lo estamos, Peña Nieto no lograría pasar ni la ligera evaluación de Montserrat Ontiveros; aquélla conductora del programa televisivo de EL RIVAL MÁS DÉBIL…

Cuando Elba Ester Gordillo fue puesta en prisión al inicio de este sexenio, no me hice ilusiones de que su detención fuera señal de un cambio de rumbo en las filas del PRImen desorganizado.

Lo de Gordillo fue un burdo ajuste de cuentas; y eso a medias, porque con nuestros impuestos se paga su suite en el Hospital Angeles de Interlomas; y no se le ha confiscado ni una sola propiedad, ni una sola cuenta bancaria para devolverle a México una parte de lo que esa compinche de los PRIMINALES saqueó al país.

Ahí estan tan frescos los Videgarays, los Moreiras, los Duartes, los Romero Deschamps y toda la cauda de sanguijuelas a las que FOXIMILIANO EL TONTO les decía TEPOCATAS, VÍBORAS PRIETAS Y ALIMAÑAS, y a los que prometió castigar cuando llegara a la presidencial y terminara para la historia como “LÁSTIMA DE BOTITAS”…

Lo único que me sorprende en mi ya avanzada edad, es que el pueblo mexicano no se haya levantado en armas para reclamar tanto agravio, tanta ofensa, tanta burla, tanto atropello a todos los niveles.

¿Por qué Peña Nieto no pone orden y aplica todo el peso de la ley sin importar quién sea el que la viola?

Por la sencilla razón de que el primero que la viola, es él…

Peña Nieto no tiene autoridad moral, porque ni mucho menos predica con el ejemplo.

Para barrer y limpiar a México; para poner orden y alcanzar alguna autoridad moral que es indispensable para la marcha del país, el presidente Peña Nieto, TENDRÍA QUE LANZAR LA PRIMERA PIEDRA, AUNQUE NO ESTÉ LIMPIO DE PECADOS.

La limpieza no podría comenzar con los desdichados semianalfabetas profesores del CNTE; tendría que comenzar por los Duartes, los Moreiras, los diputados y senadores, los malos jueces, los ladrones y los traficantes de influencias.

Tendría que dar un cuasi-golpe de estado EN EL QUE PERRO SI COMIERA PERRO; en el que el presidente se deslindara de sus compinches y encumbradores, y pidiera perdón de verdad al pueblo mexicano, al mismo tiempo que nos desagraviara y nos devolviera con firmeza todo lo que se nos ha quitado.

Las cabezas tendrían que rodar desde arriba primero; como dice el dicho:

EL BUEN JUEZ, POR SU CASA EMPIEZA.