Mientras manejaba muere taxista del Sitio Reforma

Muere taaxista del reforma

Circulaba en la avenida José Murat cuando se le paró el corazón; su auto sigue la marcha y se impacta contra un poste

por Jacobo Robles Martinez

Un infarto acabó con la vida de un taxista cuando circulaba en la avenida José Murat; el coche siguió su marcha hasta chocar contra un poste.

Se trata de Inocencio Teófilo Pérez Miranda, de 68 años de edad, originario de Metepec Hidalgo y vecino de esta ciudad.

Ayer por la mañana, muy de madrugada, comenzó su turno. Se trasladó al sitio pactado para recibir el taxi marcado con el número 610 del Sitio Reforma.

Circuló por la periferia de la ciudad para buscar pasaje. Conforme se acercaba la hora de inicio de clases, era más probable encontrarse una madre de familia que iba a la carrera a dejar a su hijo a la escuela.

De un viaje a otro, terminó por recorrer la avenida José Murat. Apenas eran las 7:30 horas. Conducía a una velocidad moderada cuando sintió la punzada en el pecho.

No le dio tiempo frenar, mucho menos estacionarse, fue víctima de un infarto agudo al miocardio y murió de forma fulminante.

El vehículo siguió su marcha. Sólo unos metros. Chocó contra un poste y se detuvo. Ante el impacto, el cofre se levantó al accionarse el seguro.

Los vecinos escucharon el golpe. Ni se inmutaron. Era la hora pico. Ya llegaría la policía.

Otro taxi acertó a pasar por el lugar y observó el carro chocado. Imaginó que el auto de su compañero fue golpeado por otro y llegó ahí de rebote.

Se paró de inmediato a auxiliarlo. Llamó a su compañero, pero éste no respondió.

Llamó de inmediato a emergencias y avisó por la radio de banda frecuencia a otros ruleteros para que se acercaran a auxiliar. Buscar al conductor que provocó el accidente.

A los pocos minutos llegaron socorristas de la Cruz Roja. Le tomaron los signos vitales, pero ya no tenía. Estaba muerto.

Aún así trataron de reanimarlo. En vano. Avisaron a la autoridad ministerial para que se hiciera cargo.

Comenzaron a llegar distintas corporaciones a rodear el taxi; por las huellas en el vehículo dictaminaron que no fue impactado por otro auto.

Los ruleteros, al enterarse de esta situación comenzaron a irse. Entre ellos comentaban que debían avisarle al patrón.

Al lugar llegó el agente del Ministerio Público acompañado de peritos de distintas especialidades y elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones para que lo auxiliaran en la diligencia de inspección ocular.

Un perito médico legista le realizó un reconocimiento exterior. No tenía huellas aparentes de lesiones. Ni siquiera por el impacto del vehículo contra el poste. Todo indicaba que la velocidad disminuyó al mínimo hasta parar al chocar.

Se preguntaban entre los peritos si chocaría primero y después murió. Se corroboraría con la necropsia de ley.

Un perito en tránsito terrestre tomaba datos del vehículo. Otro en planimetría hacía el croquis del lugar.

El perito fotógrafo tomaba las imágenes donde le indicaba el Ministerio Público. Uno más en dactiloscopia tomaba huellas del vehículo. No había más qué hacer.

El representante social ordenó que el cadáver fuera llevado al anfiteatro. Durante la diligencia, apenas y se acercaron curiosos. La mayoría seguía sus actividades cotidianas. Había que llegar al trabajo.

Una vez que se tuvo el dictamen médico legista dictaminó que murió debido a un ataque agudo al miocardio. El accidente automovilístico nada tuvo que ver con su muerte.

A las oficinas ministeriales llegó la familia del taxista a identificarlo. Confirmaron la fatal noticia. Pidieron que les devolvieran el cuerpo. Iniciarían con los trámites funerarios.

El dueño del taxi se acercó a la agencia del Ministerio Público que inició la averiguación previa. Quiere que le devuelvan el auto. No lo puede tener parado sin trabajar. Sí, murió Inocencio, pero la vida continúa.

El trámite de siempre. Acreditar la propiedad del auto. Verificar la autenticidad de documentos, calcas a los números de serie y motor. Comprobar que no sea robado.

Una vez que se devuelva el auto, la averiguación previa concluiría. Se ejercitaría el no ejercicio de la acción penal al comprobar que no se configura el delito de homicidio.